Aceites esenciales

Aceites aromáticos, de hierba y olorosos

Generalidades
La mayoría de las plantas contienen una gran cantidad de aceites etéreos, sobre todo la familia de los Lamiaceae que engloba más de 3.000 especies. Entre ellas encontramos también nuestras plantas favoritas, que son fáciles de encontrar, medicamentosas y aromáticas como el romero, el tomillo, la lavanda, la menta, la albahaca, la hierbabuena, etc.
Si no sabe qué planta es la indicada, observe simplemente qué aceites hay en el mercado ;-)
Para la elaboración de perfumes se imprimen las plantas en parafina y se desincorporan posteriormente con alcohol, también esta fragancia se puede destilar de nuevo y densificar. Pero éste es un método que en principio no nos interesa ya que queremos centrarnos en los muy aromáticos aceites etéreos, y éstos se pueden destilar directamente, sin paso previo. En la destilación directa distinguimos entre la destilación normal y la destilación al vapor, ambos métodos explicados en detalle a continuación.


Destilación al vapor

La destilación al vapor es el método más cuidadoso y eficiente para la extracción de aceites ya que el vegetal no entra en contacto directo con el agua hirviendo. Sólo a través del vapor ascendente se liberan los aceites y son transportados. Es el método más indicado para aceites esenciales, con carácter curativo u otras aplicaciones ya que el excesivo calor puede destruir los aromas.
El alambique perfecto para una destilación respetuosa es nuestro alambique de columna, ya que la columna contiene un colador desmontable para recoger la materia vegetal. Se rellena la columna de plantas, el vapor las traspasa automáticamente en su camino ascendente y por el otro lado goteará el agua condensada junto con las esencias aromáticas.
Nuestros demás alambiques sin embargo no son alambiques al vapor, pero con unas pocas maniobras se pueden convertir en un aparato de destilación al vapor. Afortunadamente el cuello de la caldera es bastante ancho e insertando un saquito de gasa o una criba de alambre con las plantas y llenando la caldera de agua es posible destilar fácilmente al vapor.
Es importante que las plantas no entren en contacto con el agua y que el vapor verdaderamente traspase el material vegetal para que pueda liberar los aceites etéreos. No olvidar rellenar el recipiente refrigerante de agua, y ya saldrán las primeras gotas del destilado.
En la destilación al vapor se debería calentar la caldera rápidamente a fuego vivo para obtener un aceite fuertemente aromático. El destilado resultante está compuesto básicamente de agua y una capa fina de aceite. Ése es nuestro aceite esencial y se trata de separarlo del agua. Según la cantidad esto se realiza mejor con un separador de aceites o con una pipeta en un tubo de ensayo (probeta). Si tras la destilación las plantas aún contienen aceite, se devuelve el agua al recipiente y se repite el proceso de destilación.


Destilación normal

Es bastante más fácil que la destilación al vapor, pero no tan respetuosa con las plantas. No todo el mundo quiere y puede comprarse un alambique de columna de 30 litros para la destilación al vapor. Para el método aquí descrito también basta un alambique de 5 litros, aunque la producción de aceite sea bastante más modesta. En caso de algunas plantas delicadas, como por ejemplo las rosas, la extracción de aceites con la destilación normal es prácticamente imposible.
En la destilación normal simplemente introduzca la materia vegetal junto con el agua en la caldera y caliente ésta rápidamente. Pero no olvide rellenar la cuba refrigerante de agua fría (10-25ºC) y controlar de vez en cuando su temperatura. Cuando sea demasiado elevada, añadir agua fría a tiempo o en los alambiques de mayor tamaño instalar una manguera y abrir el grifo.
Al igual que en la destilación al vapor, ahora el vapor libera los aceites y condensa de nuevo al pasar por la cuba refrigerante, sale goteando el destilado final. También aquí hay que separar el aceite del agua. Cuidado para que nada se queme ya que una vez el agua se haya evaporado quedan en la caldera los restos de plantas que se pueden pegar fácilmente.


Consejo:

Los aceites de plantas recién colectadas se pueden destilar directamente, mientras que plantas secas debeían remojarse durante unos días en agua. En general la utilización de plantas frescas es más productiva y por tanto también más aconsejable. Cuanto más frescas, más rico el destilado, aunque también existen excepciones. A pesar de todo, con plantas de alto contenido aceitoso como la menta se pueden obtener también buenos resultados con plantas secas.
Existe una abundante literatura al respecto para un estudio más profundo. Múltiples libros describen los efectos curativos de las plantas y su aplicación en la medicina natural. También podemos encontrar mucha información sobre las esencias, aromas y su utilización en perfumería, balnearios, etc. Investigue un poco y déjese llevar por un mundo nuevo y fascinante.


Separación del aceite: El destilado gotea a la botella central, el aceite esencial sube a la superficie y rebosa automáticamente a la botella derecha. El agua restante va a la botella izquierda.


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