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Alquimia

Los principios alquimistas
El arte alquimista incluye una gran variedad de procesos destilatorios y maneras de modificar los estados de agregación. Así es del todo posible que se utilice un alambique para extraer gases o líquidos de materia sólida (sublimación).
La alquimia no se limita a un sólo tema, sino trata de descomponer la materia en sus principios para después volver a unirlos. Se puede tratar tanto de hierbas como de maderas, piedra, metal, sangre,... lo que sea.
Pero aquí no estoy describiendo el elixir de la vida, sino simplemente algunos principios básicos para la elaboración de elixires espagíricos aplicados en medicina.
Según el pensamiento alquimista, cada materia está compuesta de tres principios filosóficos, que describiré a continuación:



Pieter Bruegel Alquimia

Azufre

El azufre es el alma, la conciencia, el principio fogoso, activo y ardiente. Para elaborar un elixir espagírico integral deberemos aislar primeramente el alma de la planta.
Esto es muy fácil con la destilación y deberíamos tener en cuenta todos los indicios que aparecen en la destilación de aceites esenciales. El alma de la planta está compuesta por los aceites esenciales. Los extraemos fácilmente con la destilación, separándolos posteriormente del agua. El aceite esencial es el alma de la planta!



Tripus Aureus 1618

Mercurio

El mercurio simboliza el principio de la vida, el espíritu, el principio volátil, lo etéro, pero también el principio pasivo.
Para obtener el espíritu vital de una planta, después de haber destilado el azufre, deberemos mezclar el destilado vegetal acuoso sobrante con el resto de plantas en la caldera y dejar que fermente. Tenga en cuenta lo indicado en destilación de alcohol. Ahora nos servirá los consejos para la maceración.
Se recomienda utilizar un recipiente de vidrio con forma de globo y hacer que todo fermente con ayuda de un poco de levadura de vino. En el recipiente de fermentación tenemos ahora los cuatro elementos: la planta con el azúcar forma el elemento tierra, los gases constituyen el elemento aire, el fuego resulta del calor que se produce durante la fermentación y el agua, desde luego, representa el líquido.
En medio de estos cuatro elementos surge ahora el alcohol, que sin embargo no es identificable con ninguno de ellos sino que representa nuestro mercurio. El principio vital se materializa condensado en forma de alcohol, de ahí también su nombre aqua vitae (agua de la vida). Ahora tenemos que destilar el alcohol y concentrarlo, es decir, purificarlo del exceso de agua hasta que sólo quede puro agua vital.



Janus Lacinius 1583

Sal

La sal representa lo sólido, el cuerpo físico, la materia en sentido estricto, representada por los restos vegetales, las plantas de la caldera. Para obtener la sal no se utiliza el alambique, sino mejor una sartén pequeña.
En la sartén se ponen los restos de plantas y se pone al fuego, lento pero constante, hasta que todo esté quemado y carbonizado. Ahora se trata de calcinar o en términos alquimistas, de blanquear. Esto se consigue dejando la sartén al fuego hasta que no queden más que cenizas, con cuidado para que no se sobrecaliente, ya que a más de 800ºC las sales contenidas en las plantas pueden derretirse. Mejor calentar todo tranquilamente y durante un tiempo prolongado que demasiado rápido. Poco a poco todo se va transformando en ceniza blanca. Cuando el color ya no se aclare más, la calcinación ha terminado.
A continuación tenemos que separar las sales solubles de las insolubles. Para ello añadimos la triple cantidad de agua destilada a la ceniza y removemos. Por supuesto la puede destilar usted mismo en su alambique. Cuando todo esté bien mezclado la sal se han disuelto en el agua y ya sólo queda filtrar ésta. Para obtener absolutamente toda la sal hay que repetir este proceso varias veces, es decir, volver a mezclar con agua y proceder a la filtración (quizá con un filtro de café). El filtrado se añade cada vez al líquido, al final las sales insolubles se encuentran en el filtro.
Las sales solubles ahora están todas en el agua, y si ponemos el líquido en una sartén a fuego lento el agua se irá evaporando y al final sólo quedará la sal. Si las sales no son del todo blancas, el periodo de calcinación ha sido insuficiente.



Albrecht Dürer 1494

Elixires integrales de plantas

Si se recomponen las partes de las plantas así descompuestas, es decir, si tras todo el proceso se vierte el azufre sobre la sal y se añade finalmente el mercurio, obtenemos la planta completamente transformada, el extracto.
Por supuesto también podemos elaborar según los principios alquimistas diferentes esencias, tinturas y piedras de planta, pero esto agotaría rápidamente el espacio de esta página. La alquimia es un camino transitable, pero no fácil de explicar en pocas palabras en una página web.
Recomendamos la muy variada literatura que existe al respecto para un estudio y conocimiento más profundo.




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